domingo, 29 de mayo de 2011

Tormentos

"La soledad es insoportable, a solas conmigo mismo, a solas con mis pensamientos. No sé cómo distraerlos, cómo atontarlos para que no me atormenten.
Surge entonces la rabia ante la impotencia, y la agresividad es un pequeño paso que doy en ese estado. Sentirse solo y estar solo no es lo mismo, pero en mi caso, sí, me siento solo aún cuando no estoy solo, pero lo siento mucho más cuando esa soledad es también física.
¿Soy demasiado conciente de la realidad, y los demás viven en un sueño de idiotas del que no quieren despertar (cosa que no les reprocho), o soy yo el estúpido que cree ver demasiado, sin ver nada?. Sea cual sea la respuesta, puedo decir que nunca he pedido estar aquí y aún estando aquí, sólo pienso en cómo salir, sin hacer ruido, sin que se note mi ausencia, como si nunca hubiera estado. Y de esa manera, sentir la ilusión de no haber existido nunca.

En plena tempestad...
El día después siempre es tranquilo, ya se sabe, la resaca y el cansancio hacen que esté tirado como un muerto en el sillón mirando la tele aunque me importe una mierda lo que estén echando en ella. Sin embargo, hoy me he levantado de muy mala leche, y con impulsos homicidas y suicidas. Ha aflorado mi odio a este mundo y a esta vida y a mi mismo por estar en ella. Pongo Presuntos Implicados en la cadena de música, me gusta su voz y me gustan sus canciones, me relajan y quizás consiga ponerme en paz conmigo mismo y el mundo. Tengo ganas de llorar pero no lo consigo, la rabia me lo impide, desearía golpearlo todo y tirarlo por la ventana y luego yo detrás, pero vivo en un primero, ¡no vale la pena!.
Odio y rabia, tristeza y derrota, cansancio y resaca, todo esto a la vez es lo que siento, y la verdad, levantarse así es asqueroso, o mejor dicho, levantarse a un nuevo día es asqueroso."
Emil Cioran

miércoles, 25 de mayo de 2011

Sin Titulo (Nº Infinito)

A veces me pregunto si la curiosidad
ha matado a aquél gato,
si el mismo ha decidido
hurgar entre los archivos
de mi mente
para conocer el lugar
que ocupa
en ella.

Y realmente no encuentro la respuesta,
y realmente no sé cómo parar ésta cabeza
porque quisiera lograr evitar
pensar en usted,
pero es tan difícil.

Y lo peor de todo es
que probablemente ni te imagines
que cada vez que aparecés
daría lo poco que tengo por
sentirte cerca de mí
por tan sólo
un segundo.

lunes, 23 de mayo de 2011

Si supiera lo que esconden aquellas calles.
Sus muertes;
los resplandecientes y anaranjados
atardeceres
chocando contra las veredas y el asfalto...
A veces siento que mientras camino
por aquellos lugares
los adoquines intentan
hablarme,
contarme algo
mágico
que me transporte hacia
tiempos remotos
en donde
la onda congoja que arrastra mi alma
aun seguiría existiendo
pero las pequeñas cosas serían
sencillamente tan perfectas
que realmente no necesitaría
de nada más que esas calles
y sus cuentos de terror.